Cuando dos almas se juntan, da a luz a una criatura única; una mezcla de los dos que se han unido en cuerpo y alma.
En este caso, la protagonista es el alma; de dos almas nació Aziel.
¿Cómo puede nacer otra alma de dos almas? Es tan simple como unirse y emerger, siempre que la situación así lo permita; no es tan fácil como parece.
Tras aquel "sí, quiero" en aquella habitación, entró en las almas una energía única, dando a luz a un pequeño ángel.
Él no conoció a sus padres desde su nacimiento. La realidad es que solo los vio de la siguiente manera: uno cuando sube al cielo, y al otro porque el alma podía ver, al estar lejos de su cuerpo, y hablarle a diario. Lejos de eso, nada más hasta el crecimiento.
En su etapa infantil, aprendió mucho. Sin embargo, por causa de sentirse solo y abandonado, fue creando gran malestar, el cual ha terminado en una necesidad imperiosa de hacer un bien, pero también un mal: el divorcio fue parte de su maldad, algo que subsanó con la llegada de Denkichi a su vida.
Él aún tiene que sanar todo lo que le ha quedado en sí, pero eso lo va a decidir el tiempo, así como la ayuda.
Aziel bajó cuando uno de quien cree que es uno de sus padres, se había ido. Le resultó realmente doloroso pues él esperaba poder, tras bajar a la Tierra, estar con sus padres. Y sin embargo, estuvo con uno al cual tenía que matar; y eso hizo... Le pesa en el alma, pero él sana, así como mata.
El ángel aún estuvo buscando a aquel el cual no puede recordar su nombre. Y es que, por mucho que quiera, ese es la mayor de sus trabas: la memoria le falla y no puede recordar a nadie si no le dice su nombre y observa su alma; grabarla en la suya para siempre.
Aziel necesita averiguar qué ha pasado. ¿Lo conseguirá? ¿Se frustrará y se olvidará? No lo sabe, pero quiere intentarlo hasta el final...